Mi marido me dice que no está de acuerdo en la forma tan particular que tengo de enseñar a Olga los rudimentos de la ciencia económica, insiste en que eso estaba muy bien para los peripatéticos, ya saben, los alumnos y seguidores de Aristóteles que se llamaban así por el hábito de Aristóteles de caminar (peripatein) mientras hablaba, o quizás viene del peripatos (paseo cubierto) del Liceo, la zona de jardines que se hallaba a las afueras de Atenas donde él ejercía la docencia. Dice que debería ser un poco más académica y utilizar algunos gráficos e incluso alguna fórmula matemática para dar peso específico a algunos de los razonamientos. Le he mostrado mi desacuerdo en varias ocasiones y es probable que discutamos más sobre este asunto, él es muy recurrente y he de repetirle constantemente que en la economía hay mucho de lógica, mucho de psicología, también de sociología, de ética y… de sentido común aunque a veces no lo parezca; que todo esto se explica muy bien estando las dos cómodamente sentadas en mi cuarto charlando y sin necesidad de pizarra ni de abstrusas fórmulas. Le digo también que la enseñanza peripatética tuvo un éxito enorme y que fueron muchos los seguidores de Aristóteles que alcanzaron fama y prestigio, como Teofrasto de Lesbos, Eudemo de Rodas o Estratón de Lampsaco. Y todo eso caminando.
En esa estábamos cuando llegó Olga, y rápidamente le pregunté:
—¿Tú crees que con este método, conversando, aprendes cosas de economía?
No lo dudó ni un leve instante y exclamó:
—¡Muchísimo! ¡Aprendo muchísimo! Claro, que siempre, cuando llego a casa, tomo notas de nuestra charla y reflexiono sobre lo que hemos hablado —sonrió muy abiertamente y añadió—, mis amigas me dicen que voy para ministra si sigo aprendiendo tantas cosas.
Me dio risa su salida y le dije:
—¡De más verdes han madurado! ¡De más verdes! Así que, todo puede suceder.
Calmé mi risa y le pregunté:
—¿Sobre que asunto quieres que tratemos hoy?
—¡Hay tanto que tratar! —exclamó, con un poquito de desazón en el rostro—. He estado en el supermercado y no me aclaro con los precios, a veces parece que tienen en cuenta la crisis y veo cosas a precios asequibles, y hay otros productos cuyos precios están muy por encima de lo esperado, ¿qué hacer? ¿qué hago?
Me hizo gracia pensar que Olga aterrizaba en la economía doméstica y que se alejaba un poco de las cuestiones macroeconómicas que le suelen preocupar. Le dije:
—¡Uf! Las estrategias de precios en los supermercados son de una complicación enorme, sería muy largo explicar
todo esto pero te diré algo que tienes que tener muy en cuenta: todo negocio bien gestionado intenta cobrarle a cada cliente el precio máximo que ese cliente estuviese dispuesto a pagar. Y esto es así; y es lo que en realidad explica el hecho de que existan estrategias de precios muy elaboradas.
—Sí, eso lo entiendo, ¿pero cómo podemos actuar? ¿Cómo nos defendemos?
—Bueno, podemos utilizar algunos trucos aunque lo principal es tener una buena y fiable información. Mira, yo suelo hacer las compras en jueves, que en general, es el día con menos afluencia de clientes, puedes encontrar productos a buen precio. Si quieres ahorrar algo ni te acerques en fines de semana y quincenas, ¡te juegas la cartera!
—Eso que dices me interesa, ¡dime algún truco más!
Olga se agitaba con no contenido entusiasmo y añadí:
—Otra cosa interesante es saber que las marcas pagan por los lugares de visión privilegiada en las estanterías, sobre todo por esos lugares que están muy al alcance de la mano, a la altura de los ojos. Quizás si buscas más arriba o más abajo encuentres productos de calidad a menor precio. Las madres que llevan hijos a la compra deben evitar pasar por los pasillos de juguetes pues los más atractivos y brillantes están exactamente a la altura de los niños para que monten el numerito.
Mi amiga asentía con la cabeza y proseguí hablando:
—Es necesario no caer en la tentación de comprar paquetes gigantes de un producto pensando que vamos a ahorrar, tómate la molestia de calcular el precio del producto por unidad y posiblemente veas que los paquetes pequeños cuestan igual o son más baratos. Pero no olvides que lo principal es informarnos. Elegir un buen super puede hacernos ahorrar bastantes euros al año.
—Me parece muy de mi interés eso que dices, ¿algún consejo más?
—Sí, por ejemplo, trata de sacar provecho de las ofertas que tienen los supermercados. Aunque a veces tenemos que tener cuidado con los 3×2 ya que algunas veces suben el precio de la unidad para poder hacerlo. También es bueno optar por las marcas blancas, que a veces vienen con más cantidad de producto y pueden llegar hasta un 30% mas baratas. Comprar productos de temporada es buena idea, son mucho mas baratos ya que no tienen que ser importados. ¡Ah! Llevar siempre una estricta lista de compras, eso nos ahorrará comprar cosas que no necesitamos.
Mi marido entró en la habitación y oyendo mis últimas palabras se quedó un poco atónito y dijo:
—O sea, hacer lo que tú nunca haces.
Crisol T.
Nunca creí que me iba a divertir con la economía y eso es lo que me sucede cada vez que leo sobre las “cumbres” o reuniones de Crisol con su vecina Olga. Son divertidas, amenas y divulgativas. Cuando terminas el post siempre sabes algo nuevo.